Tras la llegada de los españoles en 1532, el impacto que se generó como consecuencia del choque entre la cultura española y la indígena provocó una serie de significantes cambios. Así, la aculturación religiosa andina hace referencia al proceso por el cual los españoles buscan imponer la religión católica, justificando, de esa manera, la invasión al territorio del Tahuantinsuyo[1]. Según, Marzal este proceso comprende 3 etapas:
“evangelización intensiva (siglo XVI), reevangelización con motivo de las campañas de extirpación (1ª. mitad del siglo XVII) y la “cristianización” del nuevo sistema religioso (2ª. mitad del siglo XVII).” (Marzal 1976: 57)
La primera etapa de evangelización intensiva tiene como fin eliminar las manifestaciones de la religión incaica. Para lograr dicho objetivo existieron varias órdenes religiosas que impusieron las nuevas normas. Unas de las primeras fueron los dominicos, así el Fray Valverde estableció el primer contacto con Atahualpa para que este aceptara el catolicismo, de modo que estableció el requerimiento[2]. Se dice que dicha arma legal buscaba la colaboración del conquistado, sin embargo, no logró la pacificad ni impidió el uso de armas y violencia y lejos de ser persuasiva representó ser mas una amenaza y las diferencias culturales impidieron un entendimiento. Una de las medidas que se emplearon fue destruir los templos y otros objetos sagrados[3], para ello se solicitó al indio que lo hiciera lo cual debió significar atentar contra sus propios orígenes, esto explica el uso de la violencia militar. Luego, para consolidar esa nueva forma de vida se bautizó a la mayor parte de la población[4]. Es así, que en los años siguientes llegaron otras órdenes como los mercedarios, franciscanos y jesuitas[5]. Estas hicieron esfuerzos por imponer sus divinidades, creencias y fiestas, por ejemplo, emplearon imágenes sagradas al cristianizar, pues se dieron cuenta del impacto que generaba en los indios[6]. Resulta lógico pensar que estas imágenes les transmitieran más información que la misma que se encuentra en la biblia, puesto que los dibujos representan un elemento conocido todo lo contrario a la escritura. Sin embargo, erradicar una cultura ancestral tan cementada provoca profundos trastornos emocionales. Esto se vio seriamente afectado por dos factores que lejos de apoyar dicha tarea, confundió y provocó desesperación en los andinos. En primer lugar, la insuficiencia de misioneros para evangelizar estratégicamente a los indígenas provocó un débil aprendizaje, por ejemplo, en ocasiones solo se les enseñaban algunas plegarias y el tiempo era tan corto en algunas localidades que muchos no conocieron la figura de un sacerdote, además el desconocimiento de la lengua indígena dificultó dicha labor[7]. En segundo lugar, la superficialidad en el modo con el que se evangelizaba suponía aceptar la religión católica mas no comprender la esencia de la salvación en la que se basa dicha religión. Así, por ejemplo, el bautismo consistía en una ceremonia mas no estaba precedida por el catecismo[8], el cual hubiese ayudado al indio a comprender y valorar la iniciación del cristianismo. Estos factores (la velocidad y superficialidad de la evangelización) se ven explicados porque se pensó que el fin del mundo estaba cerca y los que no eran bautizados no podrían salvarse[9]. Si bien es cierto esto justifica el modo de cristianización, sin embargo también explica el sincretismo religioso que posteriormente se explica y las consecuencias que hasta en la actualidad están presentes. Por ello, ante la confusión de indio, sumada a la desestructuración y a la crisis en la que se vivía hizo que se refugiaran en sus creencias religiosas y buscaron defender su cultura.
La segunda etapa, precisamente, busca responder ante la actitud de los indígenas con respecto a recibir la nueva religión y a la persistencia de conservar sus creencias, por ello establecen campañas de extirpación de idolatrías[10] . Una de las acciones que se tomaron fue imponer duras penas a quienes lideraban las sectas, realizar visitas especializadas para buscar los objetos que eran utilizados para los ritos y destruir así estos dioses[11]. Las campañas realizadas son la prueba de que hubo resistencia en aceptar la imposición de la religión católica y que las bases donde reposaba la religión andina estaban muy cimentadas, tanto así que en la tercera etapa de la cristalización se caracteriza por la aceptación de la religión católica por parte de los indios, sin embargo, a esta le añaden ciertas características y elementos de su cultura ancestral[12]. Dichas manifestaciones serán tratadas a continuación.
[3] Portal Misionero 2010
[4] Cfr. Marzal Manuel 1988:57
[5] Cfr. Curatola 1993:332
[6] Cfr. Curatola 1993:333
[7] Cfr. Watchel 1976:229-230
[8] Cfr. Watchel 1976:231
[9] http://www.portalmisionero.com/evamer.htm
[10] Cfr. Marzal Manuel 1988:59